1970
Italia
DIRECTOR Enzo Barboni
REPARTO Bud Spencer, Terence Hill, Farley Granger, Elena Pedemonte, Steffen Zacharias, Dan Sturkie, Gisela Hahn, Ezio Marano, Luciano Rossi, Ugo Sasso, Remo Capitani, Riccardo Pizzuti, Paolo Magalotti, Vito Gagliardi, Antonio Monselesan, Gaetano Imbró, Franco Marletta, Luigi Bonos, Artemio Antonini, Fortunato Arena, Dominic Barto
GUIÓN Enzo Barboni
MÚSICA Franco Micalizzi
FOTOGRAFÍA Aldo Giordani
Al comienzo de la década de los setenta, el western rodado en Europa comenzaba a apagarse. Las recaudaciones cada vez eran más flojas, y ya cada año se producían menos películas. Al publico ya empezaba a no interesarle las historias sobre pistoleros violentos y sanguinarios.
Pero entonces, una película cambió el escenario del genero en los pocos menos de cinco años que le quedaba de vida, "Le llamaban Trinidad".
Enzo Barboni, antiguo director de fotografía, y que ya se había estrenado como realizador en "Puerta abierta al infierno", tuvo la idea de volver a juntar a Terence Hill y Bud Spencer, pareja que ya pudimos ver en algunos westerns de G. Colizzi unos años antes.
Barboni tenía claro que su película tenia que ser distinta a todo lo visto en los cientos de westerns rodados en la década anterior, así que para llegar a su objetivo, utilizó dos métodos: la exageración y la parodia.
Básicamente, Barboni llegaba a la parodia por medio de la exageración. Si en las películas anteriores se veian a los pistoleros pocos aseados y con bastante polvo en su vestimenta, Barboni hacía que la suciedad extrema llegara a impactar al espectador, sobre todo con un protagonista que parece ser que pocas bañeras había visto en su vida. Si los pistoleros eran hábiles con el revolver, aquí eran capaz de disparar sin mirar, disparando hacia atrás, hacia los lados, y hasta arriba. Si como marcaba los cánones del genero veíamos al menos una pelea cuerpo a cuerpo de varios minutos en toda cinta que viesemos en aquellos años, en esta película había autenticas coreografía de golpes. Además, en este nuevo western, apenas había muertes. Las balas se cambiaron por tortas. Como en un tipo de cine de hacía muchos años, el espectador observaba como los protagonistas apalizaban una y otra vez a los mismos malosos.
Aparte, Barboni se reía del western americano, del europeo, de la religión, del poder, y de todo lo que pillara en el camino.
Terence Hill es Trinidad, y su personaje queda definido en los primeros minutos de la cinta, en un principio la verdad que bastante notorio. Trinidad aparece cruzando el desierto echado sobre una camilla que lleva atada al caballo, y mientras el animal anda, el duerme de forma relajada. Ni siquiera se despierta cuando pasan por un rio. Su aspecto, como ya decía antes, es literalmente cubierto de polvo y arena, aunque no parece importarle mucho, ya que cuando llega a una posada, lo único que hace en ella es comerse una sartén entera de judías.
En el siguiente pueblo, Trinidad reconoce a Niño (Bud Spencer), su hermano mayor, que es el sheriff de la localidad. Una cosa rara, piensa Trinidad, ya que él sabe que su hermano es un ladrón evadido de la justicia.
Niño convence a Trinidad para que se quede con él y le ayude a luchar contra el Mayor y sus hombres, un cacique local que quiere echar del valle a un grupo de pacifico mormones.
Pese a ser hermanos, Niño realmente no aguanta a Trinidad, y ambos son muy diferentes en todos los aspectos.
Precisamente, aparte de los "golpes" de humor (nunca mejor dicho) de la historia, la química entre el contraste de ambos personajes fue sin duda lo que hizo que la película llegará a donde llegó.
En el computo general, "Le Llamaban Trinidad" es un film bastante irregular. Pese al buen inicio, el tramo final se hace bastante pesado, quizás debido sobre todo a su larga duración. La buena puesta en escena es una pena que se usará para un guion bastante simple, con diálogos muy pobres, aunque a ratos algún buen chiste nos sorprende, sin duda. El director jugaba con que todos los espectadores se conocían los lugares comunes del genero, y de eso se valía para cambiarlos y arrancar así una sonrisa. Pero por desgracia, ese humor la mayoría de las veces no termina de funcionar. Y las escenas de las peleas, con Bud Spencer como estrella indiscutible, también han envejecido bastante mal.
A ratos entretenida (lo menos) a ratos aburrida(lo más), es un titulo menor, y que vista ahora su hecho más notable fue terminar de matar lo poco que quedaba del western.
Y es que la película, incomprensiblemente, fue un éxito en toda Europa, cercano al logrado por Leone unos años antes con "La muerte tenía un precio". Seguramente el gran publico quería engancharse a algo nuevo, o tal vez por lo sencillo y básico de su planteamiento, todo el mundo se rindió ante Trinidad. Y es que también deberíamos de recordar que en el cine, si logras ganarte a un mayor abanico de publico, lógicamente tendrás más recaudación, y esta película lograba que tanto el padre como el hijo pudieran verla juntos.
¿Consecuencias? Pues que el final del western, que parecía anunciarse para principio del año 71, se alargó hasta finales del 75. Por desgracia, lo que vimos fue bastante olvidable, y sirvió para que durante años el nombre del spaghetti western el publico lo asimilara a un tipo de películas de auto parodias y bastantes pobres.
Por suerte, con el paso de los años ese recuerdo comienza a esfumarse.
Pobre Trinidad, seguramente no era lo que buscaba...
Eso si, a la pareja protagonista la verdad es que el invento les quedó perfecto. Varias películas más en el genero con la misma formula, y como el éxito seguía sin disminuir, se "pasaron" a otras épocas repitiendo el guion montones de veces. Tantas que durante mucho años fueron los reyes de la comedia, y aún hoy siguen en la mente de los que vieron aquellas películas de tortazos imposibles.
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