miércoles, 22 de octubre de 2014

EL REY DE LA COMEDIA



El rey de la comedia (The King of Comedy)
1982
Estados Unidos
Director    Martin Scorsese
Guión       Paul D. Zimmerman
Música     Robbie Robertson
Fotografía Fred Schuler
Reparto
Jerry Lewis, Robert De Niro, Sandra Bernhard, Diahnne Abbott, Lou Brown, Ed Herlihy, Martin Scorsese, Mary Elizabeth Mastrantonio, Shelley Hack


Sinopsis
Amarga comedia que narra la historia de Rupert Pupkin, un cómico obsesionado con convertirse en el mejor en su campo. Un día Rupert conoce a su ídolo, Jerry Langford, y le suplica la oportunidad de aparecer en su show, pero éste se la niega. Sin embargo no cejará en su empeño, acechando a Jerry hasta que consiga lo que quiere. Finalmente y con la ayuda de su amiga Masha secuestrarán a Langford para poder conseguir sus propósitos.



A estas alturas de la película, no voy a descubrir a Martin Scorsese.
Pero a lo mejor si le descubro a algún lector esta película del maestro, bastante olvidada y desde siempre señalada como una obra muy menor en su filmografía.

Corría el año 1982 y las cosas no estaban bien para Scorsese y su generación de directores jóvenes que a mediados de la década anterior intentaron hacer un cine nuevo, mucho más cercano al cine de autor europeo que al norteamericano.
Las ultimas dos películas de Scorsese habían sido un fracaso económico, y George Lucas y su Guerra de las galaxias comenzaban a mostrar que el camino del negocio era otro, pero pese a todo, Scorsese, siguiendo los consejos de su actor fetiche de entonces, De Niro, volvió a insistir con una película peculiar, como es esta “El Rey de la comedia”.
Como era de esperar, el fracaso volvió a ser inevitable.

Disfrazada como una comedia, “El Rey de la comedia” es una reflexión sobre lo que acabamos viendo a lo largo de los años, como cualquier es capaz de hacer lo que sea por ser famoso y salir en la tele, y lo que es peor, que la gente te termina aclamando, no importa lo que hallas echo para llegar arriba.

Ruper Pupkin es seguramente uno de los personajes más fascinantes que uno se puede encontrar en una película sin tener que usar muchos recursos o artificios alrededor de él.
Es un hombre que bajo la apariencia de una buena persona, se esconde una hiena capaz de cualquier hecho para ser famoso.
Y es que a Pupkin no le atrae nada ni siente respecto ni admiración real por Jerry Langford, lo que él quiere es conseguir igualar su fama, aunque deba de robársela al mismo diablo.
Ciertamente es un personaje bastante detestable, muy tocado por una madre que, sin aparecen en un solo plano de película, logra demostradnos que es una persona asfixiante y controladora, siendo una mala influencia en Puppkin, un ser de mediana edad que vive recluido en un sótano que ha convertido en plató de televisión falso, y en el que se dedica a pasar las horas hablando con pósters de Jerry y de Lizza Mineli.

Algunas escenas son bastante conseguidas, desde la irrupción de Pupkin en la mansión de Jerry, las ensoñaciones de Pupkin  o las conversaciones de este con la secretaria, donde se ve en ambos una forzada educación formal, pero con cierta tensión, que como era de esperar, termina por explotar con el secuestro del famoso presentador, y exigiendo poder actuar en su programa para su liberación.
Al final, y tras pasar cerca de tres años en la cárcel, Pupkin sale, siendo ahora un famoso, como él deseaba, con libro de memorias que es un éxito de ventas, y un programa en televisión que llevará su nombre y él mismo conducirá.

Tras este final, dos conclusiones podemos sacar, o bien que pese a que Pupkin ha demostrado que es un loco capaz de lo que sea, la gente se pone de su parte, o bien que toda la parte final es una nueva ensoñación de Pupkin, y que seguramente volverá a ser un don nadie.

Scorsese deja la puerta abierta para que el espectador elija el final que prefiera.


PUNTUACIÓN:

HISTORIA: 8
AMBIENTACIÓN 8
DIRECCIÓN: 8
ACTORES: 8
MÚSICA: 7

MEDIA: 7.8



1 comentario:

Carlos de la Parra dijo...

Interesante tema recurrente acerca de la escala de valores del logrismo, a través de la cual se consideran suprimidos quienes carecen del estrellato.